Crónica de un #MundialenPolonia (por Susana Marchal)


Cada viaje es una aventura, más si cabe con tu familia perruna y con casi 3000 km por delante (3000 de ida y otro tanto de vuelta).
El domingo por la tarde iniciábamos el viaje tras la carrera de Burgos en San Adrián de Juarros y tras tres largos días, llegábamos sobre las 15h al que sería nuestro alojamiento durante el Mundial.
Bueno, pues nuestra experiencia con el polaco fue.... No te entienden ni papa, pero te lo repiten hasta la saciedad a ver si coges algo! 😂 Menos mal que nos descargamos una aplicación que nos sacó del apuro.
Gente extraordinaria es lo primero que vimos, dispuesta a ayudarte en todo, e intentar solventar cualquier problema que tuvieras.
Como ya "me picaba el culo" después de tanto viaje, salí a rodar antes de que se hiciera de noche. Pero.... Es que se hace de noche a las 16!!! Menos mal que cogí el frontal. Sin saber donde iba, ni donde estaba, en medio de la noche, móvil en mano y frontal en cabeza, no paraba de pensar en las palabras de Alex -" Cuidado que por aquí hay osos. Mándame la ubicación en directo por WhatsApp"- pues venga a oír ruidos y a pensar en los osos! jajaja, encima, mogollón de ojos brillantes en la oscuridad y para colmo, se me apaga el móvil. Pues media vuelta y a la ducha!.


A la mañana siguiente, JUEVES, salí de nuevo a rodar por el mismo paraje. ¡Cuánto cambia con la luz del día!. Preciosas imágenes del lago y el bosque, ciervos que curiosean lo que haces y barro, mucho barro. ¿Que nos esperará en el circuito? Habíamos quedado para entrenar Edu y yo, y en lugar de quedarnos allí, decidimos hacerlo en la zona de la carrera, donde nos esperaban unos caminos espectaculares. Igual que en el circuito solo había barrizales, en esta otra zona la tierra drenaba muy bien y a penas había charcos. Las perras disfrutaron de lo lindo.

Salimos luego a ver el circuito y no era como lo habían pintado, ¡era peor! 😅 Al principio fue como: ¡no está tan mal!, Pero luego... madre mía, ¡para que hablaría!
Vuelta al hotel después de saludar a los que estaban por allí, ducha y a pasar el control Veterinario. Cómo iba por orden alfabético, éramos casi los últimos. Ceremonia de apertura y ¡a cenar!.

El VIERNES ya empezaban carros, patines y bicis. Fuimos a verlos y a ayudar, también entrenamos un poco con las perras y por aquel maravilloso bosque. Tuve la suerte de ver unos increíbles Alces Euroasiáticos, cuatro, más grandes que caballos, pero inmensamente hermosos 😍.
El terreno estaba mejor que el día anterior. Hacía viento y sol, lo que permitió que el barro se secara y compactara algo las zonas más peligrosas. Aún así hubo varias caídas.
Ayudamos a Lázaro a salir con su equipazo de Huskies. Una pena que salieran los últimos. La esencia, el origen de este deporte, los nórdicos, y saliendo los últimos.... Una lástima no hubiera más gente admirándolos. Mencionar las riquísimas sopas veggis que nos tenían preparadas 😋, entre otro mogollón de cosas para el resto.

El SÁBADO, estábamos cansados, aunque habíamos dormido bien, y yo estaba muy nerviosa... mucho! tanto que preferí, sintiéndolo mucho por no ver a mis compañeros, quedarme en el hotel hasta el último momento. Salimos a pasear por aquella zona tan chula, entre granjas con caballos, lagos, bosque precioso, gracias, Álex por la motivación, pero llovía, mucho y el terreno se veía mucho peor que a nuestra llegada.
A las 13:00 ya estábamos allí, yo salía a las 14:19. Había tiempo para calentar y correr, ya que Alex lo tenía todo preparado.


No paraba de llover. Y yo nerviosa, y no paraban de entrar mensajes de ánimo a los que contesté como pude, la mayoría llorando, ainsss, ¡¡María José, NUESTRO SEGUNDO MUNDIAL!!
Llegó nuestro momento, Pandora estaba súper contenta, aunque se agobió con tanta gente en la zona de salida. Nos acompañó Alex, - "no te muevas hasta que no quiten la mano de tu hombro", nos dijo Mónica, así que: 3,2,1 mano fuera y.... a volar!.
Las salidas eran de dos en dos y a los pocos metros nos alejamos de nuestra compañera para iniciar la carrera en solitario. Unos 300 m y oigo un quad a toda leche, Pandora agobiada, y yo haciéndole señas al tipo que se parara. Menos mal que nos hizo caso. Íbamos super bien, por esa recta infinita y de repente, un precioso ciervo cruzando. ¡Qué pasada!. Vamos mi chica, ¡corre!.
Nos acercamos a una zona mucho más embarrada, y ya no mejoró nada... Pandora disfrutaba en cada charcazo y yo decidí seguirla por donde sea que fuera, así que llevaba barro hasta en los ojos.
Adelantamos a dos corredoras, nosotras super motivadas, curva super cerrada a la que Pandora entra a tope y yo patinando.
Qué susto, ¡casi vuelco!. Madre mía, barro por media pierna, y aún así íbamos super rápido. Adelantamos a otra corredora, y seguimos a tope, llegamos a otra zona algo peor, pero ya cercana a la meta. Veo q Pandora mira un par de veces atrás, se acerca Mónica. Y su perro se lanza contra Pandora (que debe ser que le mola) ella sale del camino, no nos deja avanzar y Mónica no es capaz de quitárnoslo de encima, tuve que darle un grito y parar porque sino no nos dejaba continuar. Avanzábamos intentando seguir su estela, esa molestia nos hizo perder ritmo, pero entramos muy dignamente a poca distancia.
Super contenta de mi chica, un gran trabajo, y yo queriendo "cortarle los huevillos" a Nepal, el perro de Mónica.
Alex, nos esperaba impaciente por saber cómo se nos habría dado. Nos vamos al coche, mientras él la seca y estira, yo a cambiarme de ropa, lavarme que estaba empapada y hasta arriba de barro. De ahí al hotel y a la musher party, que llegamos, hicimos dos horas de cola y volvimos sin cenar al hotel del jaleo que había. Menos mal que allí pudimos comer algo, pero mereció la pena porque pasamos una agradable velada con Mónica, Eduardo y Ramón .

Y llegó el DOMINGO, parece que la lluvia nos respetaba pero la humedad y las bajas temperaturas hacían que el frío te llegara bien dentro. De nuevo con tiempo de sobra para calentar y ver a los competidores por los caminos. Pero: ¡ya nos tocaba! .
Termino de calentar y Alex ya tenía lista a la peque, con su abrigo también, que hacía mucho frío. Preparado material, preparadas nosotras y por supuesto hoy con la braga de #patasporlaela, y una más, por ti, María José.
Más tranquilas, más seguras, y pensando en hacerlo mejor. Nos posicionamos en la zona de salida, localizamos con ayuda de Mónica a la corredora que iba delante.
Poco a poco nos vamos acercando a la línea de salida, hoy si dicen bien nuestro nombre, 3, 2, 1, mano fuera y salimos todo lo rápido que nos daban las piernas (salidas individuales).
Recta de salida, cambio al circuito de 4, giro a la izquierda y todo el rato viendo a las dos competidoras de delante. Las llevaba cerca, mucho, había tramos que se alejaban algo más, y otros que parecía que las podía adelantar, pero lo importante era no perder referencias. Cuando más nos acercamos, resbalón peligroso, equilibramos, y apretamos de nuevo, Pandorita pegada al suelo, traccionando como una loca.
Apretamos, curva y de nuevo casi me caigo, así que decidí confiarme algo menos en el terreno, conservar más y no caer. Y así fue, apretando hasta la meta, con la sensación del trabajo bien hecho. Gracias mi niña, gracias por hacerme disfrutar. Y gracias a mi handler, que nos esperaba en meta para abrigarnos.
Luego, tras soltar un poco las patas, me fui con India a entrenar. Y a las 15:30 no podíamos más... Se estaban retrasando un montón con la entrega de trofeos y aunque nos quedamos sin cantarle el cumpleaños feliz a Olga, decidimos volver al hotel y empezar el regreso, tocaba volver despacito a España.
Agradecer el apoyo a mi familia, a Alex por cuidarnos tanto, a CrossMadrid con tanta buena gente, a Alejandro Gómez y Paula, a amigos, conocidos, compañeros del curro.... Y como no a Nacho Fdez y #Arion , a Jordi y el equipo de @BRK23, #Bikejoringparatodos #clinicahermosilla84 #Hurtta #Fisioespinal #Stangest #AytoSMV y por supuesto a Álvaro y Patricia (ADK) porque sin ellos ni Pandora ni Deva estarían en casa.
A toda la gente que nos quiere y nos ha seguido hasta aquí, GRACIAS!


Y por supuesto felicitar al resto de compañeros medallistas y no, por el esfuerzo que han hecho y  hacerlo tan bien. Por venir a un Mundial a darlo todo, incluso con las adversidades y aventuras que nos llevamos en la mochila. Y como no, a Mónica Pacheco, la mejor jefa de equipo.


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